viernes, 21 de marzo de 2008

Me siento sujeta al tedio de las horas, con párrafos cambiados y lagunas que ya nadie podrá llenar nunca, después de ti. Con un miedo interminable que me apresa, con temor a perderme de tanto esconderte en mí.

sábado, 1 de marzo de 2008

No imaginas cómo he gritado tu nombre en silencio, cuánto anhelo que florezcas nuevamente mientras me cobijo en esta ausencia. Esta soledad sólo me lleva a ti, vida. Soy un cuerpo lleno de temores jugando a ser humana, hasta la tristeza se ha liberado en mí y cabalga a sus anchas en mi alma, acrecentando mi necesidad de llorarte, inundándome de un miedo aterrador, punzante. Tengo miedo de volver a sentir, de perderte, de cambiar.

miércoles, 27 de febrero de 2008

¿Renacerás en algún amante desconocido?¿Volverás a crear nuestro espacio? ¿Cómo podré adivinar dónde se esconde la fuerza de tu ternura, aquélla que guardabas para mí?. Creo en ti, aunque no llegas. Y tengo que seguir creyendo y hacer acopio de luchas, de cicatrices nuevas, de heridas amplias, mientras el tiempo te regresa a mí de su mano. Es absurdo, amor. Es absurdo. No puedo salvarme de caer en la realidad, en esta angustia. No encuentro la fuerza de la que asirme para no hundir mi cara entre las manos. Te extraño demasiado.

martes, 26 de febrero de 2008

Me desconcierta esta realidad. Me paraliza. Me cuesta no desplomarme en este desorden, estoy agotada, me desangro. No es válido cualquier escenario, no sé cómo envejecer la cicatriz que me dejaste, no sé si existe una renovación para emprender la entrega decidida de nuevo. No sé anteponerte.

lunes, 25 de febrero de 2008

No reconozco esta casa, estás en cada rincón, no dejo de patear ilusiones. Ya no las quiero, me haces falta tú. Tú ahuyentabas mis fantasmas, no dejabas que arañasen mi estómago, mientras hacías gala de tantos recursos, de tanto que desatabas en mí. ¿Cómo me enfrento a lo cotidiano? Dime, ¿cómo lo hago? ¿cómo dejo mi navegar entre palabras para vivir? ¿por qué mi melancolía no cesa de galopar?

domingo, 24 de febrero de 2008

¿Recuerdas cuando me dijiste que nuestro amor sería un río secreto? Era cierto, no deja de fluír, ya no simulan dormidos como antes, ahora salen enloquecidos, no consultan ningún manual. Presurosos, saben a dónde van, no consigo retenerlos. Vana tarea, ni siquiera estas palabras los rescatan, se escapan de mi memoria. ¿Llegarán a ti?

viernes, 22 de febrero de 2008

Como lágrimas en un aeropuerto vacío, para diluir el tiempo en un instante, la distancia insalvable que no deja de renacer cruzando cada madrugada hasta llegar a mí; todo me recuerda que es inútil ahora, que no hay posibilidad alguna de trasponer el espacio y escaparme de todo lo que me rodea, de reunirme contigo en ese tiempo sin horizonte donde te hallas.
En el silencio, en la luz que se refleja en al pavimento de las calles, en el final de una tarde de lluvia, en la forma de consumir hasta los minutos más largos de las tardes perpetuas, allí, y aquí, te sueño. Sueño con los besos que no pudieron ser y con tu voz pronunciando los silencios de mi nombre, con tu abandono al sueño. A mi sueño. A este momento.