Vago por estos sueños, ya no me sorprenden las auroras sosegadas. Ya no abro los ventanales, da igual la inexactitud del cristal. No me gusta esta realidad. Es fría.
Prefiero hundirme en lo oscuro, en mi territorio, en mis sombras más tiernas. No hay amparo, pero estoy tan profunda….tan inerte y tan distante, que no preciso mis ojos.
martes, 29 de enero de 2008
lunes, 28 de enero de 2008
Un golpe de viento deshace las sombras, y otras vuelven, arrastrando todos los afanes, vacías. Te confieso, desde el miedo, con las palabras más terribles, cuánto te he querido. Puntual, como el alba, te invoco para fugarnos juntos a la claridad. Y no puedo con el peso de tu silencio en esta nube sin rumbo.
domingo, 27 de enero de 2008
Descalzo a mi memoria por no llamarte, por no destruírte; eres tan fuerte que me enjaulas, tan irresistible que propicias mis sueños, tan hondo que me entristeces y me vuelves sin sentido. Tan dubitativo, que nada de lo que nos ocurre a lo largo del tiempo presagia ningún goce. Sólo penas, sólo muerte, sólo nada.
sábado, 26 de enero de 2008
jueves, 24 de enero de 2008
Cuando, de cansado, te llamé quería que me llevases contigo, con lágrimas en tus negras mejillas. Que tan temprano tuve ese miedo, que ya no temo a la muerte, sólo a la vida. Temería si estos fuesen mis últimos versos y no hubiese merecido la pena conocerte. Si se hubiera hecho el silencio en aquella habitación sombría antes de, simplemente, concluír. Si tu mano temblorosa no hubiera tenido tiempo de contarme la historia, si antes de caer al vacío, tu voz ronca no me hubiera anunciado un adiós.
miércoles, 23 de enero de 2008
Tantas y tantas veces, pasaste a mi lado. Y pude reírme para ti, y me conociste tanto que aprendiste a pasar de largo, a sentir simpatía por mí, a reflejarte en un espejo. Diste claridad a mis ojos oscuros, cruda realidad que adorabas en mí; y, riéndote de lo que discurría y llevaba dentro. Así, lo tuve todo. No entiendo por qué te fuíste.
martes, 22 de enero de 2008
Al desencanto. A él me ataste, fuerte. Tiraste, cruel, de mi aliento. Y ahora...tu desprecio, tu silencio. Comenzaba mi sueño cuando me abandonaste, por una mirada traidora que se cruzó en tu sendero.
Nos engañan a diario, se queman todos nuestros anhelos y nos amurallamos, cobardes. Perdí tu protección, pero no te acabas nunca. Aún tiemblo, aún suspiro ahogada, aún me estremeces. Y tú, ajeno. Turbios y confusos sentimientos, los mismos de otros días. Uno más, bañado de acidez.
Nos engañan a diario, se queman todos nuestros anhelos y nos amurallamos, cobardes. Perdí tu protección, pero no te acabas nunca. Aún tiemblo, aún suspiro ahogada, aún me estremeces. Y tú, ajeno. Turbios y confusos sentimientos, los mismos de otros días. Uno más, bañado de acidez.
domingo, 20 de enero de 2008
Ni mis labios,ni mi sonrisa acuden entre el cortejo de fantasmas. Confunden los colores a los ojos, diluyen formas ante mi forma. ¿Dónde se remiendan las auroras?, dime. Cierro mis ojos para hallarte tras este mundo exclavizado, me has abandonado sin ni siquiera saberlo; el día ya cansado de buscar la luz en mis labios, se esconde entre las piedras. Se pierde. Y mis manos cuelgan, como un cuerpo postrero.
sábado, 19 de enero de 2008
Quise quemarme hasta las venas, con fuego y tirándole papeles de todos mis poemas, quise ahogarme en la tinta, pero aún así no puedo borrarte. Golpea tu recuerdo mi sangre, y en tus ojos y en tus labios aquella niña de palabras maduras y dulces, se ha vuelto desesperada y no aguanta ya más. Quiero partir y cambiar esto que me está matando por suspiros contenidos incluso, por eterna ternura; que, cuando ni el polvo quede de mi pecho, aunque lo vea lejos, una mañana cualquiera me esperes.
Llora mi alma a borbotones, como ríos de glaciar que arañan mis ojos hasta arrancar el vítreo que cerca por las mejillas de mi corazón. ¿Cómo secar secos ojos de ceniza y escarbar con mis uñas sin saber qué me duele, que todo me duele?, qué misteriosa fuerza que me hace ser el dolor. Irrespetuosa, habitando en mí, sin que tenga ser mi cuerpo, sin poder esconderme en ti…como una picadura de hiel a un despreciable monstruo. Te fuíste sin humedecerme para renacer yo, tan sólo para llorar. Me bastaba eso.
viernes, 18 de enero de 2008
Los de ojos abiertos y espíritus puros, aquéllos que están encarcelados en su cuerpo desprovistos de sueños y errores, que ya no vomitan sobre el mundo los sinsentidos y ascos de la experiencia adquirida en la podredumbre del tiempo.En la náusea de la verdad, en la muerte de los vivos, en mi propia calamidad.
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