sábado, 19 de enero de 2008

Llora mi alma a borbotones, como ríos de glaciar que arañan mis ojos hasta arrancar el vítreo que cerca por las mejillas de mi corazón. ¿Cómo secar secos ojos de ceniza y escarbar con mis uñas sin saber qué me duele, que todo me duele?, qué misteriosa fuerza que me hace ser el dolor. Irrespetuosa, habitando en mí, sin que tenga ser mi cuerpo, sin poder esconderme en ti…como una picadura de hiel a un despreciable monstruo. Te fuíste sin humedecerme para renacer yo, tan sólo para llorar. Me bastaba eso.

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