sábado, 19 de enero de 2008

Quise quemarme hasta las venas, con fuego y tirándole papeles de todos mis poemas, quise ahogarme en la tinta, pero aún así no puedo borrarte. Golpea tu recuerdo mi sangre, y en tus ojos y en tus labios aquella niña de palabras maduras y dulces, se ha vuelto desesperada y no aguanta ya más. Quiero partir y cambiar esto que me está matando por suspiros contenidos incluso, por eterna ternura; que, cuando ni el polvo quede de mi pecho, aunque lo vea lejos, una mañana cualquiera me esperes.

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