Vago por estos sueños, ya no me sorprenden las auroras sosegadas. Ya no abro los ventanales, da igual la inexactitud del cristal. No me gusta esta realidad. Es fría.
Prefiero hundirme en lo oscuro, en mi territorio, en mis sombras más tiernas. No hay amparo, pero estoy tan profunda….tan inerte y tan distante, que no preciso mis ojos.
martes, 29 de enero de 2008
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