miércoles, 23 de enero de 2008

Tantas y tantas veces, pasaste a mi lado. Y pude reírme para ti, y me conociste tanto que aprendiste a pasar de largo, a sentir simpatía por mí, a reflejarte en un espejo. Diste claridad a mis ojos oscuros, cruda realidad que adorabas en mí; y, riéndote de lo que discurría y llevaba dentro. Así, lo tuve todo. No entiendo por qué te fuíste.

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