Al desencanto. A él me ataste, fuerte. Tiraste, cruel, de mi aliento. Y ahora...tu desprecio, tu silencio. Comenzaba mi sueño cuando me abandonaste, por una mirada traidora que se cruzó en tu sendero.
Nos engañan a diario, se queman todos nuestros anhelos y nos amurallamos, cobardes. Perdí tu protección, pero no te acabas nunca. Aún tiemblo, aún suspiro ahogada, aún me estremeces. Y tú, ajeno. Turbios y confusos sentimientos, los mismos de otros días. Uno más, bañado de acidez.
martes, 22 de enero de 2008
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