viernes, 8 de febrero de 2008
¿En qué momento se seca el corazón, que no avisa?, y deja a su paso horror, un monstruo vacío, un ser que ya no soy. Sueños, Amor, Verdad,... ¿es imposible?, dime, ¿lo es?. No quiero resignarme, ahogarme asesinada, mientras trato de construírme. No quiero oler el hedor de la destrucción de tantos sueños. Tampoco quiero devolución. Quiero ser. Quiero ser yo.
jueves, 7 de febrero de 2008
¿Y si supiera por qué todavía te llamo? ¿Y si supiera por qué espero aún tu llegada? ¿Por qué creo que sigues agazapado en cada hora, manso, para mí?¿Cómo te lo digo?. Nada es lo mismo, ahora pataleo por unas alas para alcanzarte, para hacerme liviana y huír. Hasta he llorado con el fin de pesar menos, para que el viento me lleve donde sea que te fuíste; donde vaya este amor no me pesa, este apego no termina.
miércoles, 6 de febrero de 2008
martes, 5 de febrero de 2008
Sin tus caricias, sin que la nada se transforme en belleza. Sólo desfiles inmóviles, bultos, se acercan a mí y se alejan. Pasan. Sin que su mirada apague con su luz estas sombras, grises murallas que empañan nuestra historia, nunca antes contada. Testigos de lo poco que ha quedado de mí, tras la batalla.
lunes, 4 de febrero de 2008
domingo, 3 de febrero de 2008
Caminando de un lado a otro de la ciudad, pisando hasta el estiércol, buscando enloquecida una silueta. Aquél que al besarte te mató, aquél que, incansable, enraizó en tu corazón, aquél que remueve ahora sus cenizas y aún le sientes. Hábil, diestro, que de un soplo dejó tu mirada vacía y te despojó de tu identidad.
Iban camino de ser horas hermosas, horas de dar sin medida y de soñar, ahora maniatadas. ¿Eran mías, amor? Porque tú me hiciste y tú aún me tienes. Dime, ¿eran mías?.
Iban camino de ser horas hermosas, horas de dar sin medida y de soñar, ahora maniatadas. ¿Eran mías, amor? Porque tú me hiciste y tú aún me tienes. Dime, ¿eran mías?.
viernes, 1 de febrero de 2008
Qué raro es lo que cuaja en la mente, cómo torturan los segundos como si fuesen puñales, cuando soy consciente de que ya no te tengo. Cómo se alinean esos segundos para torturarme, para convertirme en un maniquí que se desploma, lleno de lágrimas su pensamiento, mientras espera una carne a la que unirse y vivir en este vacío paraíso.
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