jueves, 7 de febrero de 2008
¿Y si supiera por qué todavía te llamo? ¿Y si supiera por qué espero aún tu llegada? ¿Por qué creo que sigues agazapado en cada hora, manso, para mí?¿Cómo te lo digo?. Nada es lo mismo, ahora pataleo por unas alas para alcanzarte, para hacerme liviana y huír. Hasta he llorado con el fin de pesar menos, para que el viento me lleve donde sea que te fuíste; donde vaya este amor no me pesa, este apego no termina.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
hola!!!
pasando aqui por tu "latiendo en angustia" Dios, como tienes razon...
cuando se el amor se va, es como si lo encontramos todavia haciendo las mismas cosas!!! es dificil, pero superable y lamentable...
saludos
Y en el silencio, T S, oyes su voz.
Y en el aliento, queda el sabor. El sonido de sus pasos te sigue y sus ojos corren tras de ti.
Irrefrenable.
Gracias por tu visita.
A contraluz.
Libre cielo en este mar, para amparar tu vuelo. En la arena hay huellas que se van y otras que llegan.
Te abrazo sin dañar tus alas.
Roberto
Gracias, Roberto, por el amparo a mis alas rotas, fruto del sufrimiento al que el mundo me arrojó.
¿Alzaré mi vuelo, de nuevo?
A contraluz.
Publicar un comentario