jueves, 21 de febrero de 2008
Hacia ti abro mis ojos, quiero entrar por tu mirada y agrandar así el eco de estas palabras. Detrás de la puerta existe una mujer dormida, amor, una mujer que sonríe con fingida cara ante lo inevitable, con una lenta resistencia a esta brevedad de tu sueño errante, bebiendo hasta la última gota del manantial de la noche, elaborando sin pausa este encaje para ceñir tus inquietudes.
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