miércoles, 13 de febrero de 2008

Esta ansia brava, amor, es como un perro persiguiendo su rabo, es un fango de sudor viejo en el que no dejo de revolcarme. Siento horror, sin ti. Cientos de lecciones ya olvidadas y esfuerzos inútiles por construir, por reconstruírme ahora. Miro la puerta despintada y siento miedo al saber que mañana, tendré que volver a abrirla y vagar por este mundo. ¡Qué triste no morirse esta noche!

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