¿Y si todos nos ahogáramos entre voces, gritos, gemidos, lamentos?¿Y si, al caer el sol, nos clavasen puñales en el pecho?¿No dolería, acaso?
Así me siento sin ti: bebiendo fuego mientras espectros me arañan, con sus garras afiladas abrazadas a mi cuerpo, hundida y descarnada hasta los huesos. Hoy tengo miedo de mis palabras, deseando que todo se destruya de una vez por todas, porque ya me siento destruída. Hay días en que siento que este mundo, simplemente, me ha escupido.
domingo, 10 de febrero de 2008
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